Dime eso que no quiero oír

Destruyámonos. Creemos un caos y acabemos con nuestra fantasía. Digámonos hasta las más devastadoras palabras. Hagamos una anarquía de frases y seamos nuestro más digno rival.

Quiero empezar con el pie izquierdo. Conocer cuán putrefactas pueden llegar a ser nuestras emociones y deseos. Qué tan corrosivas pueden ser nuestras esperanzas o qué tan desgastantes son nuestros anhelos.

Dime todo eso que no quiero oír. Hazme entender que eres un humano ahogado en miedos y defectos. Borra este ensueño. Acaba con la endiosada imagen que tengo de ti. Sostén mis pies con firmeza y únelos con la tierra. Estoy harto de volar y soñar. No busco algo perfecto, no quiero un cuento de hadas. Quiero algo real y palpable.

Quiero que seas tú. Quiero saber quién eres en el interior. Deseo charlar contigo y con tus demonios. Presentarte los míos y hacer de aquella conversación una orquesta disonante capaz de interpretar hasta el mismo Canon de Pachelbel. Ir juntos, poco a poco, añadiendo armonía a nuestro estridente andar hasta alcanzar un clímax único.

Lo que quiero de ti es un todo procedente de la nada. Quiero una mirada llena de dolor que encuentra alivio en mi triste mirada. Una sonrisa quebrada dibujada por la gracia que hallas en mí. Un corazón remendado con los hilos de nuestra sinceridad. Pero para aliviar tus pupilas, contornear tu sonrisa y tejer tu corazón primero necesito comprenderte. Necesito saber qué ocurre en tu alma y aprender de los colores ella luce.

Ni la más digna obra ha sido construida desde el final. Ninguna escultura fue ensamblada desde arriba. Somos humanos; seres mundanos sinónimo de imperfección. No quiero errores, pero para eliminarlos primero hay que conocerlos, así que empecemos desde abajo. Pongamos nuestro punto de partida en lo más profundo del averno, donde nuestro panorama, a donde quiera que miremos, sea cuesta arriba. Que lo único que nuestro futuro depare sea una constante mejora.

Debo ser honesto y pasaré por ingenuo. No te conozco a fondo, pero ya siento que algo florece en mí. Aquella flor marchita ha retomado sus vivos colores y no deseo verla perder su hermosura de nuevo. Dime qué tan tóxicos son tu pasado y tu presente. Preparemos un antídoto con los vivos pétalos del tulipán que cargo en mi interior y demos fin a tan peligroso veneno.

Quiero que derrumbes todas mis paredes. Espero que seas capaz de demoler mi anhelo, pero sé que aunque lo intentes, será en vano.

Mis ojos ahora adormecen. Están cansados y desean regresar a la tumba, pero antes de volver a morir hazme vivir. Regresa la vida a tan árido corazón. Acabemos con lo nuestro antes de empezar y entonemos el inicio de algo que nunca habrá de acabar. Sé y yo seré. Ama y yo amaré. Vive y yo viviré. Sueña y yo soñaré.

Seamos los escombros de nuestra guerra y convirtámonos en esa dulce hierba que crece entre las grietas, destinados a florecer sin peros sobre el cadáver de nuestro pasado. Mirémonos con ojos impolutos, besémonos con bocas intactas, abracémonos con brazos vírgenes y amémonos con corazones puros.

Sé mi enemigo. Mi amigo. Lo que más odio en este mundo. Lo único que amo en todo el universo. Destruyámonos para luego florecer.

Dime eso que no quiero oír.

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