CAPÍTULO 13: PARA ANA

Hoy recorro mis pasos accidentados.

Catorce años después de haber sido despedido de estas tierras, acusado de crímenes que no quise cometer.

Hoy, andando con la muerte a cuestas, vuelvo a posar Najac y, muy a mi pesar, te he vuelto a ver.

Ana. La torpe Ana de andares tontos.

Hoy, sin saberlo, me has recordado que no todo es penumbra, y aquí, desde esta ventana, te contemplo y comprendo que tu vida es, quizás, la única con la que no quiero acabar.