A decir verdad, D’ Vil inició como un planteamiento frívolo y sencillo, enfocado en el llano hecho de escribir per se.

Sin embargo, a medida que me he sumergido en el inmenso mundo de las letras, no sólo he tenido la oportunidad de escribir, sino también de leer textos capaces de arrebatarme el aliento. Aquellos textos han expandido mi mente y me han regalado una visión nueva sobre el universo, el país, las personas y nuestras mentes.

He comprendido que tanto la juventud como la comunidad LGBT+ son víctimas de un sinfín de paradigmas caprichosos, donde aquella frivolidad y sencillez marcan la razón de nuestros actos. No obstante, soy consciente de que esta población posee grandes ideas que deben ser expresadas y, así mismo, merecen ser escuchadas (o leídas).

 


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Es por este motivo que he decidido hacer de D’Vil un espacio donde espero poder compartir aún más textos propuestos por nosotros; los jóvenes y personas que hacemos parte de la comunidad LGBT+, porque deseo demostrarle al mundo que somos una población apta para ofrecerle a la humanidad tantos beneficios como cualquier otra persona.

Porque eso es lo que somos: personas.

Por ahora D’Vil, en su mayoría, es el hogar de La Historia de Theo, pero tengo todas mis esperanzas en que algún día éste sea un espacio donde (cada vez) sean más los jóvenes autores dispuestos a compartir sus pensamientos y mensajes con el mundo. Porque así como Oscar Wilde lo hizo en su momento, actualmente somos varios los escritores prestos para luchar (a través de la cultura) y enaltece el buen nombre de una comunidad manchada por los estigmas sociales.

 


Por medio de las historias el hombre no perece.

Sus palabras viajan incansablemente, de generación en generación, hasta el final de los tiempos.

Utilicemos las letras para que, el día de nuestra muerte, no nos convirtamos en abono y recuerdos efímeros, sino en ellas; en letras inmortales.


 

– Mauricio Miranda (Cruelo D’Vil) –